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BREVA, JUAN (ANTONIO ORTEGA) PDF Imprimir E-mail
Los Andaluces
Miércoles, 01 de Marzo de 2006 00:00
Cantaor andaluz del siglo XIX. Nace en Vélez-Málaga hacia 1840. Los grandes maestros del cante flamenco marcan su toná con voz grave y vigorosa, expresando la tragedia siempre crucial de Andalucía. El cante de Juan Breva goza de gran aceptación popular, dando un enorme brío a los llamados cantes abandonados, por estar acompañados de una guitarra andaluza de tres cuerdas, o bandola. Era frecuente en Juan Breva acompañarse así mismo con su guitarra; y nadie, mejor que él, fue la expresión más viva y el sentido más profundo de lo que fueron los cantes andaluces del XIX, especialmente en su interpretación por cantes de Málaga y la petenera.

Es propio de la época que los cantaores, exceptuando algunos pocos, no lo hicieran en público. Juan Talega asevera: <>, o Agustín Talega- no cantó nunca en público. Cantó en reunión y la reunión gitana. Porque entonces los flamencos tenían el prurito de no cantar en reuniones de los castellanos. A tal extremo de que cuando había una juerga flamenca, ya pudieran tener éstos los amigos que tuvieran, que no entraban>>.

Parece ser que la acepción de castellanos es un símbolo que permanece a partir de la conquista de Andalucía; y de él hacen uso los gitanos para referirse a la llamada comunidad paya. Según nuestras investigaciones y referencias, es muy probable que el llamado pueblo gitano, se corresponda más con antiguos grupos de moriscos, que con egipcianos venidos del otro lado del Estrecho; de ahí que el cante flamenco represente su tronco fundamental en las formas musicales de raíces andalusíes. Uno de los argumentos en este sentido es el que aporta Dozy, señalando que el pueblo andaluz emplea como reflexivos, muchos verbos que no se encuentran empleados de este modo ni entre los eruditos ni en los otros pueblos del Estado, lo que demuestra el carácter individual, morisco, que refieren estos términos que reseñamos de algunas coplillas flamencas: <>. Esta forma rechazada por gramáticos y retóricos, es de la más expresivas y enérgicas del pueblo andaluz.

Juan Breva interrumpe esta tradición respecto a los castellanos; en Historia de la Música Española: <>. Alcanza incluso a actuar en público en distintos establecimientos cada noche, logrando imponer definitivamente su malagueña e incluso, cobrar cinco duros en cada sitio, exigiendo en contrato que se le pagase en oro. Los cantes por Málaga que hace Juan Breva se asientan en la copla, logrando gran maestría.

Una misma copla, o mejor dicho, toda copla compuesta de cuatro versos octosílabos, romanceados en segundo y cuarto, que puede cantarse indistintamente por solea, polo, caña, toná, liviana, malagueña, rondeña, javera, y aún petenera; intercalando entre el cuarto y tercer verso que se repite, las frases <>:
A Malaguita la beya
Yo me quiero ir a bibí
Que disen que ayí se pasa
La gloria antes de morir
Copla que puede calificarse de malagueña, y que no obstante, puede cantarse por otros aires.

Las peteneras fueron otro cante de gran preferencia para Juan Breva. Aunque las peteneras no estuvieron de moda en gran parte de Andalucía hasta el año 1879, todos los cantaores coinciden en la antigüedad de las mismas y muestran su origen en el pueblo gaditano de Paterna de la Rivera. Semejante afirmación es expresada por el célebre cantaor Juanelo, debido a que la conversión de paternera en petenera es perfectamente explicable por razones eufónicas, entre otras cosas porque esta evolución en la formación del adjetivo es común y corriente en Andalucía. Las coplas que pueden ajustarse a esta música, y que tan magistralmente interpretó Juan Breva, son las de cuatro versos octosílabos y asonatados, el segundo con cuatro; por lo que también se pueden cantar por soledades, polos, cañas, tonás, livianas, rondeñas, malagueñas, etc., al igual que la anterior. Las letras que suelen emplearse marcan una profunda tristeza y sentimiento:

Aquel que tenga penita
Benga a reunirse conmigo
A ber si yorando sangre
¡Soleá, ay! Ay! Ay!
A ber si yorando sangre
Tenemos algún alibio.

Juan Breva deja un brillo en la estela del cante, creando una importante escuela y un estilo propio en el flamenco. Como tantos otros cantaores llega al fin de sus días en la más absoluta de las miserias, y, ya ciego, sólo deja una gran gloria a su nombre, y a su familia unas cuantas agujas de corbata.

…Como Homero, cantó
ciego. Su voz tenía
algo de mar sin luz
y naranja exprimida.