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¿Quienes son los hebreos? PDF Imprimir E-mail
Opinión
Lunes, 02 de Marzo de 2009 00:00
“Los sionistas no solamente se apoderaron de la palabra hebreo sino también de la estrella cananea, de seis puntas, que era el símbolo de la fertilidad para los cananeos. Y para colmo, ahora esta estrella se ha convertido en la estrella de David y en el símbolo del judaísmo”

AMANECER Del Nuevo Siglo

 

Enviado a el web; www.islamyal-andalus.org

 

 “Los sionistas no solamente se apoderaron de la palabra hebreo sino también de la estrella cananea, de seis puntas, que era el símbolo de la fertilidad para los cananeos. Y para colmo, ahora esta estrella se ha convertido en la estrella de David y en el símbolo del judaísmo”.

 

Desgraciadamente mucha gente, por no decir todo el mundo, confunde los hebreos con los judíos. Otros señalan, que hebreo es igual a israelita o judío. Algunos lo hacen por falla de conocimiento pero otros lo repiten con mala fe, en especial los judíos sionistas, quienes han tergiversado y arruinado la verdadera historia de los cananeos (antepasados de los palestinos), de forma maliciosa y deliberada. Pero lo más triste, es que los sionistas deformaron los libros de historia y desfiguraron la relación de los hechos, para que prevalezca el error y la mentira.

 

Muchos libros de historia al mencionar a los hebreos, señalan que eran un pueblo semita (originarios de Arabia), oriundo de la . Baja Mesopotamia y emparentado estrechamente con los árameos, que llevaba una vida seminómada; y estaban divididos en tribus, dirigidas por el más anciano. Una de estas tribus, la de Téraj partió de Ur y se dirigió remontando el Éufrates hacia Harrán. De ahí salió el hijo de Téraj, Abraham, tal vez a consecuencia de las difíciles condiciones entonces imperantes en el norte de Mesopotamia, y se dirigió a la tierra de Canaán (Palestina) a un lugar llamado Siquen (Nablus) en el 1720A.C.

 

Palestina era en esta época poblada por cananeos originarios de la Península Arábiga. Al llegar Abraham a la tierra de Canaán junto con su mujer Sara, su sobrino Lol y otros acompañantes, fueron recibidos con la tradicional hospitalidad de los cananeos, quienes le permitieron establecerse en Betel, cerca de la ciudad de Ay, donde edificaron altares en adoración a Yahvé. Así narra la historia la llegada del patriarca Abraham a la tierra palestina.

 

Sin embargo, Abraham y sus acompañantes, no tienen absolutamente nada que ver con los hebreos. La mayoría de la gente comete errores graves al asociar la palabra hebreo con los judíos; puesto que ambas palabras son totalmente diferentes y no tienen ninguna relación histórica.

 

Todas las fuentes históricas fidedignas atestiguan que la palabra hebreo fue utilizada a fines del año 3000 A.C., a un grupo de tribus árabes que vivían en el norte de la península Arábiga y en Siria. Llamaban hebreos a estas tribus árabes ya que hablaban el hebreo, y esta lengua era también la de los cananeos antiguos y la lengua de muchos pueblos del Sinaí y del Jordán oriental, como los medianitas, los gigantes y otras tribus árabes de la zona.

 

Asimismo, la palabra "Habiru", "Apiru" o "Hibru" (hebreo) era sinónimo de hijo del desierto, de nómada, de errante y los sin tierra en general. Así eran conocidos los hebreos; pero hay que tener en cuenta que en aquellos tiempos los judíos no existían siquiera, ni el patriarca Abraham había nacido tampoco.

 

También los textos históricos señalan que los cananeos tuvieron una poderosa civilización que asimiló a todas las civilizaciones y a las diversas tribus que entraron en la tierra de Canaán.

 

Textos históricos, como las tablillas de "Mari", en Mesopotamia, descubiertos por André Perrot en 1734, en "Nuzi", al este del Tigris, y los textos mitológicos de Ougarit, confirman la existencia de los nómadas beduinos hebreos y al mismo tiempo revelaron el peligro que representaba estos peligrosos hebreos para muchos príncipes, pero en especial para los príncipes cananeos.

 

Según relatan los textos de Amarna, el rey de Jerusalén, Abdhi Khiba, envió un llamamiento urgente al faraón de Egipto para solicitar su ayuda en contra de la amenaza de los hebreos, o sea de los temidos beduinos. Asimismo, existen huellas de estas gentes sin tierra, errantes, marginados, que no encontraron tierra ni en Mesopotamia, ni en Siria, ni en Palestina, ni tampoco en Egipto, y que llegaron a organizar bandas de saqueadores que sembraban el terror entre los hacendados. Los hebreos, según narra la historia, eran gente ruda que se dedicaba al saqueo y al pillaje, además no se sublevan sólo contra la opresión de los ricos, sino contra su manera de vivir y su concepción de la vida.

 

Sin embargo, cuando los judíos hicieron su aparición en la historia de Abraham y luego con su profeta Moisés, ellos decían que el hebreo era la lengua de los cananeos. Pero la lengua hebrea del Canaán se mezcló e incorporó al arameo, que se extendió a todas las tribus de Palestina, Siria e Irak. Y la palabra hebreo comenzó a ser sinónimo de todos los arameos, que eran árabes que emigraron de la península Arábiga, incluso antes de la aparición del judaísmo. 

 

A pesar de la clara diferencia entre los hebreos y los judíos, los rabinos sionistas comenzaron a utilizar el término hebreo en sus textos religiosos, relacionándolo poco a poco con los judíos, todo eso con el propósito de manipular, en ganar y hacer creer a los demás que sus raíces históricas son muy fuertes y se remonta a la época antiquísima de los hebreos (los errantes beduinos). Lamentablemente, estos rabinos sionistas han conseguido sus propósitos con el tiempo, porque hoy la mayoría no sabe la diferencia entre judío y hebreo, o peor aún, entiende que son lo mismo.

 

No obstante, otros historiadores e investigadores han rechazado y condenado los intentos sionistas de unificar al hebreo con el judío. Así, el famoso psiquiatra austriaco de religión judía, Sigmund Freud, creador de la teoría del psicoanálisis y de la doctrina del subconsciente, en un libro titulado "Escritos sobre el judaísmo y el antisemitismo. Moisés y la religión monoteísta" señala: "que Moisés no era hebreo, sino egipcio".

 

Sobre la historia de los hebreos (habiru) "nosotros sabemos la historia de estos luchadores, a través de los textos de Amarna que fueron descubiertos en 1887, y que narra sus nombres como hebreos, pero este mismo nombre fue dado sin saber cómo, a los. nuevos invasores judíos, pero esto es imposible ya que los textos de Amarna no pueden mencionarles porque llegaron en una época posterior".

 

Driver, profesor de hebreo en Oxford, señala: "que la palabra hebreo (Habiru) en arameo fue moldeada por los rabinos de Palestina en tiempos posteriores, ya que estos rabinos encontraron que el mejor modo de enlazar con las épocas más remotas y considerar que la época de los judíos está vinculada con los tiempos más antiguos, es usar el término hebreo como sinónimo de judío. Así, muchos han caído en la trampa de los rabinos de Palestina, que unificaron el judaísmo y el hebreo en una misma cosa, lo mismo que hicieron los sionistas al asociar judaísmo y semitismo.

De esta forma diabólica, los sionistas consideran en sus textos y en sus diccionarios, que todos los nombres que han sido mencionados en la Torá, siendo personas o lugares geográficos son nombres hebreos, es decir, judíos. También insinúan que el hebreo de la Tora que ellos mismos han manejado es la lengua más antigua de la Humanidad, queriendo ignorar o hacer olvidar a la antigua lengua Cananea.

 

Sin embargo, los sionistas y a pesar de sus mentiras, no pueden negar que el arameo era la lengua semítica más difundida de Palestina y de Mesopotamia desde los primeros bíblicos. El descubrimiento arqueológico realizado en 1975 por la misión italiana de Paolo Mattiae, que encontró 17.000 tablillas del Palacio Real de Ebla, al sur de Alepo (Siria), ha tirado por tierra las pretensiones de los sionistas, ya que el profesor Giovani Pettinato, experto en lenguas antiguas y uno de los descubridores de la lengua de Ebla reafirmó: "que esta lengua es la lengua cananea antigua, considerada como la más antigua de las lenguas semitas".

 

 Así pues, los sionistas, maestros del engaño y la manipulación, pueden seguir despojando al pueblo palestino de todas sus pertenencias y pueden seguir usurpando y matando, pero nunca jamás harán al pueblo palestino ni a la Nación Árabe retroceder, ni claudicar, ni renunciar a sus derechos inalienables e imprescriptibles.

 

“Los rabinos judíos han tergiversado el origen de los Hebreos para demostrar la antigüedad del judaísmo”

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